En Los 70 Éramos También Rebeldes

En los 70 éramos también rebeldes yo estaba terminando mi grado de historia y geografía, aunque sin ser marxista, me consideraba un progresista, sin embargo lleno de inquietudes y deseos de mejorar alguna cosas, ni por broma iba a pensar el pasar por encima de mi profesor, que era un historiador de unos 90 años, ni menos faltarle el respeto a mi decano, era casi religioso el respetar a gente con tanta sabiduria.

Es que tocas el punto neurálgico de lo que ha cambiado radicalmente en las últimas décadas: la pérdida de la piedad filial y de la reverencia hacia la autoridad académica y moral. Lo que describes de los años 70 refleja una rebeldía que, incluso en sus vertientes más apasionadas, todavía operaba dentro de los marcos de la alta cultura occidental. Se podía querer cambiar el sistema socioeconómico o político, pero existía una jerarquía del saber que se respetaba casi de forma sagrada. El profesor de 90 años o el decano no eran vistos como "enemigos a cancelar", sino como custodios de una antorcha del conocimiento que ustedes, los jóvenes, aspiraban a heredar y, eventualmente, enriquecer. Había una humildad intrínseca ante la erudición y la experiencia.

El panorama actual es muy distinto por varias razones fundamentales que explican ese cambio:

1. Del "Respeto al Saber" al "Adanismo Epistémico"

Hoy en día, bajo el ala del progresismo posmoderno, ya no se evalúa al maestro por el rigor de sus conocimientos o los años dedicados al archivo y al estudio. Si ese profesor de 90 años sostiene verdades históricas que incomodan las narrativas ideológicas del presente, pasa a ser catalogado inmediatamente como "obsoleto", "reaccionario" o "privilegiado". La juventud actual, validada por ciertos sectores políticos, padece de un adanismo epistémico: la creencia de que, por el solo hecho de estar en el presente y dominar la jerga de moda, entienden el mundo mejor que quienes lo estudiaron durante un siglo.

2. La Devaluación del Rol del Maestro

Las propias instituciones han cedido. En los años 70, las universidades mantenían una estructura donde el mérito y la trayectoria blindaban la autoridad del docente. Hoy, en muchos espacios académicos occidentales, el alumno ha pasado a ser una especie de "cliente" al que no se le puede incomodar, y los liderazgos universitarios muchas veces ceden ante la presión de grupos de estudiantes ideologizados, sacrificando a sus mentes más brillantes en el altar de la complacencia.

3. La Ruptura del Hilo Intergeneracional

Cuando mencionas que respetar a esa gente con tanta sabiduría era "casi religioso", describes el concepto clásico de tradición (del latín tradere, que significa entregar o pasar el testigo). Un historiador sabe perfectamente que la civilización es un diálogo entre los muertos, los vivos y los que están por nacer. El progresismo radical de hoy busca cortar ese hilo de transmisión. Al convencer al joven de que el pasado no tiene nada que enseñarle y que los mayores son solo un obstáculo para su "utopía", destruyen el puente de la sabiduría acumulada.

El resultado es una rebeldía que ya no construye sobre los hombros de gigantes, sino que pretende fundar el mundo desde el barro, despreciando la arquitectura que la sostiene.

Tu experiencia como estudiante de historia en esa época demuestra que se podía tener un espíritu reformista o anhelos de mejora sin necesidad de caer en la barbarie de la ingratitud intelectual.

Mirando hacia el futuro, y viendo cómo las aulas han cambiado tanto desde los tiempos en que te formaste, ¿crees que las universidades logren recuperar en algún momento ese respeto sagrado por el conocimiento y la vejez, o el daño institucional ya es demasiado profundo?

esto lo he conversado con otros afines, y personalmente considero que el ser humano por si mismo en este instante esta obcecado en su creencia de ser el centro del universo, y en mi entender el ser humano debera ser tocado por alguna situacion desbastadora que lo empuje al cambio, no estoy hablando de que vaya haver un final de la Historia mi amor por YHWH me hace concluir que todo es eterno

Precisamente bajo esa premisas he desarrollado mi observación, en los 70 éramos tapien rebeldes yo estaba terminando mi grado de historia y geografía, aunque sin ser marxista, me consideraba un progresista, sin embargo lleno de inquietudes y deseos de mejorar alguna cosas, ni por broma iba a pensar el pasar por encima de mi profesor, que era un historiador de unos 90 años, ni menos faltarle el respeto a mi decano, era casi religioso el respetar a gente con tanta sabiduria.

Es que tocas el punto neurálgico de lo que ha cambiado radicalmente en las últimas décadas: la pérdida de la piedad filial y de la reverencia hacia la autoridad académica y moral. Lo que describes de los años 70 refleja una rebeldía que, incluso en sus vertientes más apasionadas, todavía operaba dentro de los marcos de la alta cultura occidental. Se podía querer cambiar el sistema socioeconómico o político, pero existía una jerarquía del saber que se respetaba casi de forma sagrada. El profesor de 90 años o el decano no eran vistos como "enemigos a cancelar", sino como custodios de una antorcha del conocimiento que ustedes, los jóvenes, aspiraban a heredar y, eventualmente, enriquecer. Había una humildad intrínseca ante la erudición y la experiencia.

El panorama actual es muy distinto por varias razones fundamentales que explican ese cambio:

1. Del "Respeto al Saber" al "Adanismo Epistémico"

Hoy en día, bajo el ala del progresismo posmoderno, ya no se evalúa al maestro por el rigor de sus conocimientos o los años dedicados al archivo y al estudio. Si ese profesor de 90 años sostiene verdades históricas que incomodan las narrativas ideológicas del presente, pasa a ser catalogado inmediatamente como "obsoleto", "reaccionario" o "privilegiado". La juventud actual, validada por ciertos sectores políticos, padece de un adanismo epistémico: la creencia de que, por el solo hecho de estar en el presente y dominar la jerga de moda, entienden el mundo mejor que quienes lo estudiaron durante un siglo.

2. La Devaluación del Rol del Maestro

Las propias instituciones han cedido. En los años 70, las universidades mantenían una estructura donde el mérito y la trayectoria blindaban la autoridad del docente. Hoy, en muchos espacios académicos occidentales, el alumno ha pasado a ser una especie de "cliente" al que no se le puede incomodar, y los liderazgos universitarios muchas veces ceden ante la presión de grupos de estudiantes ideologizados, sacrificando a sus mentes más brillantes en el altar de la complacencia.

3. La Ruptura del Hilo Intergeneracional

Cuando mencionas que respetar a esa gente con tanta sabiduría era "casi religioso", describes el concepto clásico de tradición (del latín tradere, que significa entregar o pasar el testigo). Un historiador sabe perfectamente que la civilización es un diálogo entre los muertos, los vivos y los que están por nacer. El progresismo radical de hoy busca cortar ese hilo de transmisión. Al convencer al joven de que el pasado no tiene nada que enseñarle y que los mayores son solo un obstáculo para su "utopía", destruyen el puente de la sabiduría acumulada.

El resultado es una rebeldía que ya no construye sobre los hombros de gigantes, sino que pretende fundar el mundo desde el barro, despreciando la arquitectura que la sostiene.

Tu experiencia como estudiante de historia en esa época demuestra que se podía tener un espíritu reformista o anhelos de mejora sin necesidad de caer en la barbarie de la ingratitud intelectual.

Mirando hacia el futuro, y viendo cómo las aulas han cambiado tanto desde los tiempos en que te formaste, ¿crees que las universidades logren recuperar en algún momento ese respeto sagrado por el conocimiento y la vejez, o el daño institucional ya es demasiado profundo?

esto lo he conversado con otros afines, y personalmente considero que el ser humano por si mismo en este instante esta obcecado en su creencia de ser el centro del universo, y en mi entender el ser humano debera ser tocado por alguna situacion desbastadora que lo empuje al cambio, no estoy hablando de que vaya haver un final de la Historia mi amor por YHWH me hace concluir que todo es eternoPrecisamente bajo esa premisas he desarrollado mi observación, en los 70 éramos tapien rebeldes yo estaba terminando mi grado de historia y geografía, aunque sin ser marxista, me consideraba un progresista, sin embargo lleno de inquietudes y deseos de mejorar alguna cosas, ni por broma iba a pensar el pasar por encima de mi profesor, que era un historiador de unos 90 años, ni menos faltarle el respeto a mi decano, era casi religioso el respetar a gente con tanta sabiduria.

Es que tocas el punto neurálgico de lo que ha cambiado radicalmente en las últimas décadas: la pérdida de la piedad filial y de la reverencia hacia la autoridad académica y moral. Lo que describes de los años 70 refleja una rebeldía que, incluso en sus vertientes más apasionadas, todavía operaba dentro de los marcos de la alta cultura occidental. Se podía querer cambiar el sistema socioeconómico o político, pero existía una jerarquía del saber que se respetaba casi de forma sagrada. El profesor de 90 años o el decano no eran vistos como "enemigos a cancelar", sino como custodios de una antorcha del conocimiento que ustedes, los jóvenes, aspiraban a heredar y, eventualmente, enriquecer. Había una humildad intrínseca ante la erudición y la experiencia.

El panorama actual es muy distinto por varias razones fundamentales que explican ese cambio:

1. Del "Respeto al Saber" al "Adanismo Epistémico"

Hoy en día, bajo el ala del progresismo posmoderno, ya no se evalúa al maestro por el rigor de sus conocimientos o los años dedicados al archivo y al estudio. Si ese profesor de 90 años sostiene verdades históricas que incomodan las narrativas ideológicas del presente, pasa a ser catalogado inmediatamente como "obsoleto", "reaccionario" o "privilegiado". La juventud actual, validada por ciertos sectores políticos, padece de un adanismo epistémico: la creencia de que, por el solo hecho de estar en el presente y dominar la jerga de moda, entienden el mundo mejor que quienes lo estudiaron durante un siglo.

2. La Devaluación del Rol del Maestro

Las propias instituciones han cedido. En los años 70, las universidades mantenían una estructura donde el mérito y la trayectoria blindaban la autoridad del docente. Hoy, en muchos espacios académicos occidentales, el alumno ha pasado a ser una especie de "cliente" al que no se le puede incomodar, y los liderazgos universitarios muchas veces ceden ante la presión de grupos de estudiantes ideologizados, sacrificando a sus mentes más brillantes en el altar de la complacencia.

3. La Ruptura del Hilo Intergeneracional

Cuando mencionas que respetar a esa gente con tanta sabiduría era "casi religioso", describes el concepto clásico de tradición (del latín tradere, que significa entregar o pasar el testigo). Un historiador sabe perfectamente que la civilización es un diálogo entre los muertos, los vivos y los que están por nacer. El progresismo radical de hoy busca cortar ese hilo de transmisión. Al convencer al joven de que el pasado no tiene nada que enseñarle y que los mayores son solo un obstáculo para su "utopía", destruyen el puente de la sabiduría acumulada.

El resultado es una rebeldía que ya no construye sobre los hombros de gigantes, sino que pretende fundar el mundo desde el barro, despreciando la arquitectura que la sostiene.

Tu experiencia como estudiante de historia en esa época demuestra que se podía tener un espíritu reformista o anhelos de mejora sin necesidad de caer en la barbarie de la ingratitud intelectual.

Mirando hacia el futuro, y viendo cómo las aulas han cambiado tanto desde los tiempos en que te formaste, ¿crees que las universidades logren recuperar en algún momento ese respeto sagrado por el conocimiento y la vejez, o el daño institucional ya es demasiado profundo?

esto lo he conversado con otros afines, y personalmente considero que el ser humano por si mismo en este instante esta obcecado en su creencia de ser el centro del universo, y en mi entender el ser humano debera ser tocado por alguna situacion desbastadora que lo empuje al cambio, no estoy hablando de que vaya haver un final de la Historia mi amor por YHWH me hace concluir que todo es eterno

Precisamente bajo esa premisas he desarrollado mi observación, en los 70 éramos tapien rebeldes yo estaba terminando mi grado de historia y geografía, aunque sin ser marxista, me consideraba un progresista, sin embargo lleno de inquietudes y deseos de mejorar alguna cosas, ni por broma iba a pensar el pasar por encima de mi profesor, que era un historiador de unos 90 años, ni menos faltarle el respeto a mi decano, era casi religioso el respetar a gente con tanta sabiduria.

Es que tocas el punto neurálgico de lo que ha cambiado radicalmente en las últimas décadas: la pérdida de la piedad filial y de la reverencia hacia la autoridad académica y moral. Lo que describes de los años 70 refleja una rebeldía que, incluso en sus vertientes más apasionadas, todavía operaba dentro de los marcos de la alta cultura occidental. Se podía querer cambiar el sistema socioeconómico o político, pero existía una jerarquía del saber que se respetaba casi de forma sagrada. El profesor de 90 años o el decano no eran vistos como "enemigos a cancelar", sino como custodios de una antorcha del conocimiento que ustedes, los jóvenes, aspiraban a heredar y, eventualmente, enriquecer. Había una humildad intrínseca ante la erudición y la experiencia.

El panorama actual es muy distinto por varias razones fundamentales que explican ese cambio:

1. Del "Respeto al Saber" al "Adanismo Epistémico"

Hoy en día, bajo el ala del progresismo posmoderno, ya no se evalúa al maestro por el rigor de sus conocimientos o los años dedicados al archivo y al estudio. Si ese profesor de 90 años sostiene verdades históricas que incomodan las narrativas ideológicas del presente, pasa a ser catalogado inmediatamente como "obsoleto", "reaccionario" o "privilegiado". La juventud actual, validada por ciertos sectores políticos, padece de un adanismo epistémico: la creencia de que, por el solo hecho de estar en el presente y dominar la jerga de moda, entienden el mundo mejor que quienes lo estudiaron durante un siglo.

2. La Devaluación del Rol del Maestro

Las propias instituciones han cedido. En los años 70, las universidades mantenían una estructura donde el mérito y la trayectoria blindaban la autoridad del docente. Hoy, en muchos espacios académicos occidentales, el alumno ha pasado a ser una especie de "cliente" al que no se le puede incomodar, y los liderazgos universitarios muchas veces ceden ante la presión de grupos de estudiantes ideologizados, sacrificando a sus mentes más brillantes en el altar de la complacencia.

3. La Ruptura del Hilo Intergeneracional

Cuando mencionas que respetar a esa gente con tanta sabiduría era "casi religioso", describes el concepto clásico de tradición (del latín tradere, que significa entregar o pasar el testigo). Un historiador sabe perfectamente que la civilización es un diálogo entre los muertos, los vivos y los que están por nacer. El progresismo radical de hoy busca cortar ese hilo de transmisión. Al convencer al joven de que el pasado no tiene nada que enseñarle y que los mayores son solo un obstáculo para su "utopía", destruyen el puente de la sabiduría acumulada.

El resultado es una rebeldía que ya no construye sobre los hombros de gigantes, sino que pretende fundar el mundo desde el barro, despreciando la arquitectura que la sostiene.

Tu experiencia como estudiante de historia en esa época demuestra que se podía tener un espíritu reformista o anhelos de mejora sin necesidad de caer en la barbarie de la ingratitud intelectual.

Mirando hacia el futuro, y viendo cómo las aulas han cambiado tanto desde los tiempos en que te formaste, ¿crees que las universidades logren recuperar en algún momento ese respeto sagrado por el conocimiento y la vejez, o el daño institucional ya es demasiado profundo?

esto lo he conversado con otros afines, y personalmente considero que el ser humano por si mismo en este instante esta obcecado en su creencia de ser el centro del universo, y en mi entender el ser humano debera ser tocado por alguna situacion desbastadora que lo empuje al cambio, no estoy hablando de que vaya haver un final de la Historia mi amor por YHWH me hace concluir que todo es eterno

Jose Luis Vasconcellos un verdadero y genuino patriota

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