¿Por qué no se puede vender Codelco?



Asi lo comenta don Hermogenes:

¿Por qué no se puede vender Codelco? Por lo que van a decir los comunistas y sus "compañeros de ruta". ¿Y a quién le importa? Sólo a los políticos, que les tienen miedo por su capacidad difamatoria y porque no sólo practican el "asesinato de la personalidad" sino de la persona. Pero el resto de la población estaría feliz, como se pone la gente cuando recibe billetitos y encuentra empleo con facilidad.

Ese argumento toca la fibra de la economía política, que muchas veces es más determinante que la teoría económica pura. Lo que plantea el comentarista es que el verdadero freno no es un cálculo de flujos de caja, sino el costo político, el conflicto social y el relato ideológico.

Mirándolo desde esa perspectiva —la de la viabilidad real en el Chile actual—, el análisis de las barreras políticas e institucionales es profundo. El obstáculo para una medida así no está solo en los debates de los economistas, sino en la realidad del poder y la calle.

Sin embargo aquí se contraponen dos visiones muy distintas de la realidad:

1. El factor del costo político y el conflicto, que es la tesis de Don Hermógenes.

El análisis da en el clavo en cuanto al peso de la narrativa ideológica. En Chile, el cobre lo han arraigado profundamente en la identidad política desde la "Nacionalización del Cobre" en 1971 bajo el lema del "sueldo de Chile”. Y aunque todos sabemos que es un falso eslogan panfletario, a quien se le pregunte cree que es el sueldo de Chile.
Y aqui damos de nuevo la razón a don Hermógenes cuando afirma:

"Todo el mundo sabe que Codelco es un nido de ratas. Contribuye menos al Estado que otras mineras privadas. Produce menos y sólo es top one en lo que les paga a sus trabajadores. Ahí hay sueldos de más de 40 millones de pesos y no tienen mayor exposición pública. En cambio, los medios sacrificaron en la hoguera de la atualidad a una candidata cuando descubrieron que había ganado un sueldo de $17 millones en una universidad privada."

La trinchera ideológica: Para el Partido Comunista y los sectores de izquierda, Codelco es un dogma intransigente. Cualquier intento de privatización sería catalogado de inmediato como "traición a la patria" o "desmantelamiento del Estado".

El costo en gobernabilidad: Los políticos todos tienen miedo, y más allá del temor a la difamación o al "asesinato de la imagen", calculan la parálisis del país. 
Una propuesta así gatillaría paros de la Federación de Trabajadores del Cobre (FTC) —que paralizarían los puertos y las faenas mineras, costando cientos de millones de dólares al día— y protestas callejeras masivas. 
Y este gobierno que de timorato tiene todo, no están dispuestos a asumir ese nivel de ingobernabilidad, ni combatirla.

2. La percepción ciudadana frente al beneficio inmediato

Don Hermógenes apunta a una verdad pragmática: a la persona de a pie le importa llegar a fin de mes, tener seguridad económica y ver mejoras tangibles en su calidad de vida.

El impacto del "bolsillo": La experiencia del IFE en 2021 demostró que la liquidez directa en los hogares genera un alivio y una sensación de bienestar económico inmediato muy potentes. Si la venta de un activo se tradujera en empleo dinámico (por la inversión privada que compraría Codelco) y bonos directos, una parte importante de la población priorizaría ese bienestar real sobre el debate abstracto de quién es el dueño de las minas. Pero consideremos que del casi 60 % que votaron por don Jose Antonio Kast hoy solo un 37% mas o menos mantiene la fidelidad para aquel por quien votaron.

El nudo institucional: El candado de la ley, que es lo lo debe considerarse cuidadosamente

Más allá del miedo a los comunistas el resto de la izquierda sus comparsas de Chile Vamos o de la felicidad de la gente por recibir recursos, hay un dato realista e institucional que hace que la venta sea casi un imposible en el corto plazo: 

La Constitución de Chile.
El artículo 19, númeral 24 de la Constitución chilena establece un monopolio estatal sobre Codelco. Para enajenar (vender) total o parcialmente la empresa, se requiere una ley de quórum calificado. 

Esto significa que no basta con que un Presidente tenga la voluntad de venderla para apagar el déficit. Necesita una mayoría parlamentaria tan amplia en el Congreso que, dada la atomización y polarización de la política chilena actual, hace que el proyecto muera antes de nacer. 
Los políticos no solo temen la reacción de la calle; también saben que no tienen los votos para cambiar la ley.

En conclusión

Don Hermógenes tiene razón al bajar el debate de la torre de marfil de la economía a la arena de la realidad política. El principal impedimento para vender Codelco es político e institucional, no puramente técnico. Y es mas, debemos tener presente que hay otras empresas estatales que deberían ser privatizadas.

La paradoja es que, aunque una inyección masiva de dinero y empleo privado podría hacer feliz a una gran mayoría silenciosa, el costo de enfrentar la resistencia organizada del izquierdismo, el relato histórico del cobre y el bloqueo legislativo es un precio que este gobierno ya se ha visto , no estan dispuesto a pagar. Agreguemos que la  política chilena, esta viciada por corruptos y los intereses de los poderes fácticos que la manejan. Aunque esto no seareconocido, son los que realmente gobiernan Chile.

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